Nutrigenómica: ¿Puede mejorar nuestra salud?

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October 22, 2019 0 Comment

Comida basura, mejorar salud

La evolución de la ciencia y el creciente interés por la nutrición originan el desarrollo de nuevas ramas del conocimiento científico. Una de las que está en auge en el campo de las ciencias de la salud es la nutrigenómica. Revistas de investigación de prestigioso reconocimiento internacional como Nature, se hacen eso con mayor profundidad año tras año de experimentos en el mundo de la nutrigenómica. Enfermedades como la diabetes o el cáncer son gran objeto de interés de esta ciencia. La genética influye en el ámbito de la salud y por supuesto en el rendimiento deportivo, algunos estudios afirman que puede determinar hasta el 35% del mismo. Es posible que hayas oído este término “novedoso”, pero si no lo has oído resumimos cual es el estado de conocimiento en este área.

 

¿Qué es la nutrigenómica? ¿Y la nutrigenética? ¿Son lo mismo?

Antes de profundizar en estos conceptos, el abordaje genómico se basa en el genoma, que es el conjunto completo de genes del organismo. La genómica nutricional trata de comprender la interacción entre los genes y los nutrientes: principalmente tiene dos ramas: la nutrigenómica y la nutrigenética.

La nutrigenómica es la ciencia que se encarga del estudio de los efectos de los alimentos y sus componentes en la expresión de los genes, y cómo las variaciones genéticas afectan el entorno nutricional. El fin es comprender cómo los nutrientes específicos o los regímenes dietéticos pueden afectar la salud humana. Aunque los genes son críticos para determinar la función, la nutrición modifica la medida en que se expresan los diferentes genes, y por lo tanto, modula si una persona alcanza el potencial establecido por su origen genético.

La nutrigenética analiza los efectos de la variación genética en la interacción dieta-enfermedad. Incluye la caracterización del gen responsable de las respuestas de los nutrientes.

 

¿El test genético es predictivo de la obesidad? ¿Existe la genética desfavorable?

Los tests genéticos que desarrollan muchas empresas son, según la Asociación Americana de Dietética, una buena manera de mejorar el interés sobre la salud, pero no son predictivos de que una persona pueda ser o no obesa. Pueden determinar la posibilidad de expresar un gen, pero influyen muchos factores todavía no conocidos como para afirmarlo categóricamente. Establecer pautas nutricionales concretas para una persona es tarea de los dietistas-nutricionistas. No existe la dieta del genotipo, hay personas que responden positivamente (hiper-respondedores), mientras que otras no (hipo-respondedores).

Sí que existen variaciones en los genes que implican mayor probabilidad de acumular más peso corporal, además de otros que tienen relación la fuerza y la masa muscular. Por ello hay personas que notan los cambios en la dieta y en el ejercicio físico de manera mucho más lenta.

 

Somos lo que comemos

Numerosos estudios han demostrado que los macronutrientes (ácidos grasos, proteínas y carbohidratos) micronutrientes (vitaminas y minerales) y productos químicos naturales (fitoquímicos como flavonoides, carotenoides…) regulan la expresión génica de diversas maneras. Es decir, intervienen en la manera en la que nuestros genes se “activan” o no. Muchos de los micronutrientes y productos químicos en los alimentos están directamente involucrados en reacciones metabólicas que determinan, desde el equilibrio hormonal y el sistema inmune hasta los procesos de desintoxicación y la utilización de macronutrientes para combustible y crecimiento. Algunos de los productos bioquímicos en los alimentos (por ejemplo, genisteína y resveratrol) son ligandos para factores de transcripción y, por lo tanto, alteran directamente la expresión génica.

Tenemos genes para regular todo, en este ámbito destacamos los que se encargan de controlar:

  • El apetito
  • El metabolismo de las grasas
  • La inflamación

 

Estos tres puntos son clave para comprender la obesidad.

 

Enfermedad y nutrición

Si ese potencial genético se manifestara eventualmente como una enfermedad depende de una interacción compleja entre el genoma humano y los factores ambientales y de comportamiento. Esta comprensión ha ayudado a generar numerosos enfoques multidisciplinares basados en genes para el estudio de la salud y la enfermedad.

 

La ciencia del mañana

El conocimiento científico crece en la última década de manera exponencial si lo comparamos con el progreso de los siglos precedentes. Resulta una quimera predecir hacia donde evolucionará la tecnología y su papel en nuestras vidas. El campo de la nutrigenómica no podría haberse lanzado sin el reciente desarrollo de tecnologías ómicas (genómica, transcriptómica, proteómica y metabólica). Estas tecnologías permiten identificar y medir múltiples moléculas de cada tipo al mismo tiempo. En el ámbito de la genómica, por ejemplo, se pueden medir ahora diversas variaciones en el ADN, incluidas decenas de miles de polimorfismos. Esto es crucial, ya que la mayoría de los casos de enfermedades crónicas no son causados por mutaciones en genes individuales sino por interacciones complejas entre variantes de diversos genes.

¿Hacia dónde va la nutrición personalizada?

Las personas expertas en esta área abogan por prescribir dietas basadas en el genotipo del individuo, pero considerando aspectos culturales, intolerancias, alergias y enfermedades. Además existen otros factores a tener en cuenta como las preferencias nutricionales, la accesibilidad a los alimentos o la historia familiar.

La ciencia y tecnología de los alimentos está desarrollando líneas de investigación sobre alimentos llamados “funcionales” que pueden modular distintos procesos de nuestro organismo. Sin lugar a dudas va a ser un campo que suscite el interés de la investigación y profesionales de las ciencias de la salud, con la idea de poder establecer intervenciones dietéticas que atiendan a las necesidades nutricionales y del genotipo para prevenir y tratar enfermedades. El futuro es apasionante.