La vitamina B1 se encuentra en muchos alimentos poco a poco, sobre todo en cereales, semillas, plántulas, levadura y carne. Para no sufrir una falta de vitamina B1, es necesario incluir uno o varios productos de la lista todos los días: avena, arroz, mijo, trigo sarraceno, papas, salvado o harina de trigo, linaza, girasol, nueces, zanahorias, rábanos , remolacha, frijoles, repollo, cebolla, espinacas, naranjas, albaricoques, hígado y huevos.

Para reponer la vitamina B1, se recomienda comer verduras y frutas crudas y tan frescas como sea posible, ya que esta vitamina se pierde durante el tratamiento térmico, el contacto con metales y el almacenamiento a largo plazo.

Un adulto necesita 1-2.5 mg de vitamina B1 por día. Con el abuso del alcohol, los dulces y la comida chatarra, aumenta su necesidad.
La medicina tradicional ha avanzado mucho en el tratamiento de enfermedades del órgano de la visión, pero de alguna manera resultó que las enfermedades oculares no están asociadas con el estado de todo el organismo. De hecho, pocos de los que contactaron a un oftalmólogo con quejas de discapacidad visual escucharán recomendaciones para cambiar su dieta. Sin embargo, hay un grano racional en esto. Con una nutrición inadecuada, las funciones del ojo empeoran a medida que empeora el estado general de todo el organismo. Por ejemplo, los músculos del ojo se debilitan, ya que la sangre aporta menos nutrientes. Y un suministro desequilibrado o insuficiente de las sustancias necesarias para la retina del ojo puede conducir a una incapacidad para generar fuertes impulsos nerviosos, lo que puede distorsionar la imagen formada por el cerebro. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que los productos que elegimos para nuestra mesa sean ricos en nutrientes, oligoelementos y vitaminas.