Para el cuerpo humano, nada es más importante que el oxígeno. Por lo tanto, los niños pequeños suelen ser enviados a caminar. Pero al crecer, una persona comienza a pasar cada vez menos tiempo fuera de su casa y trabajo, limitándose a la tienda, a la parada de autobús o al automóvil. Y los paseos al aire libre son extremadamente útiles.

Buen humor

La Universidad de Stanford realizó estudios que demostraron: una hora y media de caminata en la naturaleza reduce la actividad del área del cerebro responsable de las emociones negativas. Los científicos señalaron que las personas que viven en el campo son menos propensas a la negatividad y la depresión.

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La actividad física en combinación con una caminata en la naturaleza ayuda a fortalecer la inmunidad, incluso durante los períodos de clima frío. Las caminatas diarias mejoran el funcionamiento del corazón y los vasos sanguíneos, reducen la presión arterial. El metabolismo se acelera, lo que no se puede lograr visitando un gimnasio regular.

Actividad mental
Los científicos estadounidenses compararon los efectos de los ejercicios de caminar y estirar sobre la función cerebral. Para esto, se seleccionaron dos grupos de personas de 50 a 80 años. Uno necesitaba hacer ejercicios de estiramiento, el segundo tenía que pasar tanto tiempo en el aire fresco de la calle como los primeros en ejercicios. Después de un año, los resultados se resumieron mediante diagnósticos especiales: para quienes caminaron, el volumen del cerebro aumentó en un 2%, que cayó en los sitios responsables de la memoria y la planificación de la actividad.