De vez en cuando establecemos las tareas correctas e importantes, y luego “saltamos”. Por ejemplo, una historia típica para muchos es la compra de una suscripción de fitness. Quiero volver a estar en forma e ir al gimnasio, estamos entusiasmados y listos para participar. La primera semana vamos allí todos los días, de lunes a viernes, o incluso los fines de semana.

La próxima semana, un conflicto en el trabajo o una fecha límite nos inquieta, y perdemos un día. Una semana después, escuchamos bienestar y entendemos que estamos cansados ​​y que no estamos listos para ir al gimnasio todos los días. Y después de cuatro semanas ya no aparecimos allí.

Para algunos, esta es una historia sobre una nueva dieta, para otro, de manera similar, las relaciones se desarrollan con obligaciones adicionales, por ejemplo, con el voluntariado. El terapeuta clínico Robert Taibby cree que no todo es tan malo. Más precisamente, es bastante bueno y absolutamente solucionable. Uno solo tiene que entender los problemas, algunos de los cuales aparecen al comienzo del camino, y otros, en el proceso.

Ofrece un enfoque sistemático y enumera las barreras para lograr el objetivo, y también ofrece “antídotos”.

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1. EXPECTATIVAS SIN BASE
Mirando hacia atrás, entendemos que ir al gimnasio cinco días a la semana era una meta poco realista, dado nuestro horario de trabajo. O podemos encontrar que el voluntariado lleva más horas de lo que esperábamos, o que la dieta que comenzamos no es adecuada para nuestro estilo de vida. La presencia de expectativas poco razonables o poco claras es un problema de primer plano que debe abordarse antes del inicio del proceso.