Correr cuesta arriba eleva las rodillas, uno de los movimientos más deseables para cualquier corredor, ya que es la carrera la que determina la longitud de los pasos y la velocidad. En tal entrenamiento, las fibras musculares blancas y rojas se desarrollan con bastante eficacia.
Un grupo de científicos de Australia estudió el impacto de varios programas de entrenamiento, que consistían en intervalos de alta intensidad corriendo cuesta arriba, en la eficiencia de la carrera y el rendimiento deportivo. En el estudio participaron 20 corredores bien entrenados que se dividieron en 5 grupos, cada uno de los cuales realizó un entrenamiento de intervalos con una intensidad dada.

Antes del inicio del experimento, todos los atletas realizaron una serie de pruebas, que consistieron en correr en la pista (para determinar los indicadores aeróbicos y biomecánicos), saltar en una placa de potencia (para evaluar el sistema neuromuscular) y una carrera de 5 kilómetros por un tiempo. Los resultados de pruebas similares que se llevaron a cabo después de 6 semanas de entrenamiento mostraron que la mejora promedio para todos los grupos fue del 2 por ciento. Además, la intensidad más alta fue óptima para mejorar la eficiencia de la carrera y las conexiones neuromusculares, mientras que el desarrollo de las habilidades aeróbicas correspondió a la intensidad media. 4 El siguiente estudio encontró que los entrenamientos de intervalos de alta intensidad realizados cuesta arriba son uno de los tipos más populares de entrenamientos que conducen a una mayor eficiencia en la carrera.