Es mejor comenzar con carreras fáciles y agradables, alternando entre correr y caminar. Lo principal es hacer esto sistemáticamente, tres o cuatro veces por semana. Por cierto, es mejor tomar distancias de hasta 5 km y, al mismo tiempo, controlar su bienestar. Es mejor aumentar la distancia después de una o dos semanas de entrenamiento, cuando el cuerpo ya está un poco acostumbrado a correr cargas. Al mismo tiempo, recuerde el principio de gradualidad: es poco probable que los deportes extremos excesivos sean beneficiosos.

  1. Para proporcionar al cuerpo la cantidad necesaria de oxígeno, es mejor respirar por la boca. Este es uno de los principales tipos de respiración: inhala tres pasos y también exhala tres pasos. Asegúrese de que la frecuencia de inspiraciones y expiraciones coincida con la velocidad o intensidad de la carrera. Cuanto más intensa sea la carga, más a menudo necesitará respirar.

Cada persona tiene su propia meta al correr. Si se está preparando para la carrera, entonces el objetivo puede ser simplemente superar la distancia, sin tener en cuenta el tiempo. En el caso de las competiciones, lo principal es superar la distancia lo más rápido posible y mejorar su resultado. Si entrenas por salud y no planeas participar en carreras, entonces el objetivo puede ser el placer o el logro de cierto resultado. En general, cada uno por sí mismo determina las metas y criterios para su logro.